Un equipo de investigadores japoneses ha descubierto una proteína que podría ayudar a entender por qué la fertilidad disminuye con la edad, según informa The Japan Times.
El hallazgo podría arrojar luz sobre por qué las personas de más edad tienen más riesgo de infertilidad y de aborto espontáneo, y también de que sus hijos tengan trastornos cromosómicos.
Qué relación hay entre la edad y los cromosomas
Las células humanas tienen normalmente 46 cromosomas. Cuando una célula tiene uno de más o uno de menos, se habla de aneuploidia. Este problema aparece durante la división celular, cuando los cromosomas no se separan bien entre las dos células resultantes.
Los óvulos inmaduros, llamados ovocitos, se forman en el ovario antes del nacimiento. Con los años, sufren cambios en su estructura y en el mecanismo que reparte los cromosomas al dividirse. Por eso la probabilidad de errores cromosómicos aumenta con la edad de la madre. Esos errores son una causa frecuente de aborto espontáneo y de algunos trastornos genéticos.
La mayoría de las aneuploidias de los cromosomas no sexuales hacen que el embrión no llegue a desarrollarse. Entre los bebés que nacen, las más habituales afectan a los cromosomas 21, 18 y 13. La del cromosoma 21 es la que causa el síndrome de Down.
Por qué este hallazgo importa tanto en Japón
La natalidad es uno de los grandes retos de Japón. La tasa de fecundidad del país, es decir, el número medio de hijos por mujer, está por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 desde 1974. Llegó a un mínimo histórico de 1,26 en 2005.
A esto se suma el envejecimiento de la población. Japón alcanzó su máximo de población, unos 128,1 millones de habitantes, en octubre de 2008, y desde entonces no ha dejado de bajar. La edad media a la que se casan los japoneses ronda los 30 años, y muchas parejas retrasan la llegada del primer hijo. Por eso, entender cómo afecta la edad a la fertilidad tiene un interés especial en el país.
Algunas cifras sobre la natalidad en Japón
La fecundidad no es igual en todo el país. En 2018, la media nacional fue de 1,42 hijos por mujer, mientras que Tokio registró la cifra más baja, 1,20. En el extremo contrario está Okinawa, con 1,89: es la prefectura con la natalidad más alta de Japón desde que empezaron los registros en 1899, y aquel año fue la única con más nacimientos que muertes.
Los datos científicos generales también ayudan a entender el contexto: se detectan anomalías cromosómicas en aproximadamente 1 de cada 160 nacimientos. En mujeres que se someten a fecundación in vitro, la tasa de aneuploidia de los embriones pasa de alrededor del 30% a los 31 años al 36% a los 36, y sigue aumentando después. Por eso cualquier avance que explique este proceso despierta tanto interés.
Lo que todavía no sabemos
Por ahora se trata de un descubrimiento científico, no de un tratamiento. Habrá que esperar a nuevos estudios para saber si esta proteína podrá servir algún día para mejorar los tratamientos de fertilidad o reducir el riesgo de trastornos cromosómicos.
Aun así, es otro ejemplo del peso de la investigación biomédica en Japón, un país con universidades y centros científicos de primer nivel.
Vocabulario relacionado
Si te interesa el japonés, aquí tienes algunas palabras relacionadas con esta noticia: tanpakushitsu (たんぱく質, «proteína»), ninshin (妊娠, «embarazo»), senshokutai (染色体, «cromosoma») y kenkyu (研究, «investigación»). Para seguir ampliando tu vocabulario, echa un vistazo a nuestras 100 palabras básicas en japonés con romaji.


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