Las Rutas de Juan ha cumplido uno de los sueños que su autor arrastraba desde que empezó en YouTube: grabar en Tokio. “Cuando arranqué con esto de YouTube siempre dije: ojalá algún día pueda llegar a grabar, hacer vlogs acá por Tokio”, recuerda Juan en el primer vídeo de su serie japonesa. El creador argentino, que asegura haber superado hace poco los 400.000 suscriptores, aclara que su canal no es exclusivamente de viajes, pero que Japón siempre estuvo en su lista.
Lo que sigue es una primera impresión en estado puro: un recién llegado con jet lag, sin hablar japonés y con un inglés que él mismo reconoce limitado, que se enfrenta a la capital más ordenada y a la vez más desconcertante del mundo. “Esto es puro estímulo al cerebro”, resume.
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Cuatro vuelos y 40 horas para llegar a Tokio
El viaje ya es parte del relato. Juan, que presume de cuidar mucho el dinero, buscó la combinación más barata. La mejor salía de Nueva York, pero al no tener visado estadounidense acabó encadenando cuatro vuelos: Buenos Aires–São Paulo, São Paulo–Salvador de Bahía, Salvador–París y París–Tokio. En total, casi 40 horas.
Con 12 horas de diferencia respecto a Argentina, el desfase horario le pasó factura aunque al principio lo negara: se despertó a las 3:30 de la madrugada y ya no pudo volver a dormir. Para llegar al alojamiento recomienda evitar el taxi, que considera caro, aunque a él le gustó “perderse” por la ciudad. Quien prefiera no complicarse tras un vuelo tan largo puede reservar traslados desde el aeropuerto de Tokio. Su consejo climático también es práctico: él viajó en septiembre, con lluvia casi constante, y apunta a octubre como un mes más amable que el verano, cuando el calor puede rozar los 40 grados.
Shinjuku y Kabukicho: hosts, karaokes y callejones

Juan se aloja en un apartamento en Shinjuku, una de las zonas con más vida nocturna de Tokio. Allí se topa con Kabukicho y sus enormes carteles de hosts, a los que describe como “novios de alquiler”: jóvenes que acompañan a clientas durante horas mientras beben, a cambio de facturas que pueden llegar a miles de dólares.
El fenómeno tiene una cara menos amable que Juan no menciona. Desde el 28 de junio de 2025 es ilegal que los hosts exploten los sentimientos románticos de las clientas para empujarlas a gastar más, y también se prohíbe que los locales permitan beber a crédito. La reforma castiga además las explicaciones engañosas sobre los precios y la coacción de mujeres para trabajar en la industria sexual. Para recorrer la zona con contexto local existe un tour gratuito por Shinjuku.
Entre edificios llenos de karaokes, bares musicales y callejones con olor a carne asada, Juan se detiene en la moda: mucho negro, blanco y gris, ropa ancha entre los jóvenes y estilos “que jamás vi en mi vida”.
Las normas no escritas: semáforos, silencio y comer en la calle

Lo que más le impacta en sus primeras horas no es un monumento, sino el comportamiento cívico. “Acá nadie va a cruzar un semáforo que esté en rojo, por más que no vengan autos. Nadie, absolutamente nadie”, cuenta. Él mismo estuvo a punto de hacerlo y notó todas las miradas encima.
En el transporte público la norma es el silencio. “Ahora vamos a hablar despacito porque nadie habla acá”, susurra a la cámara dentro del vagón, donde cada pasajero está concentrado en su móvil. También destaca que se considera de mala educación comer mientras se camina: no hay multa, pero la costumbre es quedarse en un rincón junto al puesto donde se compra la comida.
Completan el retrato cotidiano los ventiladores portátiles de mano, las mascarillas que mucha gente sigue usando y los paraguas, casi siempre transparentes, que sirven tanto para la lluvia como para protegerse del sol.
Perdido en el metro: la Yamanote como salvavidas

El momento más tenso del vídeo llega bajo tierra. “Shinjuku es una ciudad subterránea”, advierte Juan, que describe la desesperación de dar vueltas sin encontrar la salida entre cientos de opciones. Un consejo que le dieron se convierte en su mantra: “Juan, vos no te muevas de la Yamanote Line”.
La línea Yamanote, identificada por el color verde, rodea el centro de Tokio en un circuito y conecta los grandes barrios. Comprar el billete tampoco fue sencillo: su tarjeta no funcionó en el torno y acabó en la máquina expendedora de billetes pulsando de todo. “¿Vieron cuando en el Mortal Kombat tocás todos los botones? Hice eso y salió”, bromea. Para evitar ese trance en cada trayecto, un pase para el metro de Tokio o una tarjeta recargable simplifican mucho los desplazamientos.
En el andén le sorprende la fila ordenada: nadie sube hasta que bajan todos. Al salir en Shibuya, el alivio es evidente: “Ahora sí ya veo la luz”.
Shibuya: Hachiko, el fumadero y el cruce más famoso del mundo
Ya en la superficie, Juan visita la estatua de Hachiko, rodeada de turistas que hacen cola para la foto, y resume la historia del perro akita que esperaba a su dueño en la estación. El profesor Hidesaburo Ueno murió en 1925 por una hemorragia cerebral mientras daba clase, y Hachiko siguió acudiendo a la estación durante casi diez años. Un aviso para quien viaje estos días: la estatua quedará cubierta con una barrera temporal del 30 de octubre al 1 de noviembre de 2026 para evitar aglomeraciones en Halloween.
Detrás del perro, Juan descubre algo que le llama la atención: una zona de fumadores con cola y personal de seguridad. La explicación es clara: Shibuya prohíbe fumar en todos los espacios públicos exteriores del distrito salvo en las zonas habilitadas, con una multa inmediata de 2.000 yenes (unos 11 euros).
Después llega el plato fuerte: el cruce de Shibuya. Juan calcula entre 3.000 y 4.000 personas por semáforo; la cifra que se suele citar es de hasta 3.000 personas en cada fase verde. Se autoproclama, entre risas, “único medio enviado exclusivo” desde Tokio.
Comer en Tokio: konbini, máquinas expendedoras y un menú de 1.000 yenes
Juan llega a Japón con la idea de que los precios no difieren tanto de los de Argentina. En las konbini como Family Mart o 7-Eleven, calcula que se come un plato preparado por 5 a 8 dólares, y recomienda llevar más de una tarjeta de crédito además de efectivo. Su cambio de referencia: unos 15.000 yenes por cada 100 dólares.
También se fija en las máquinas expendedoras, desde las de bebidas hasta las de fotos de carné. Habla de entre 4 y 5 millones en todo el país; la cifra real es algo menor, con unas 3,88 millones de máquinas automáticas de todo tipo a finales de 2025.
Su primera comida seria es un menú de 1.000 yenes (unos 5,65 euros) en un pequeño local: arroz, caldo, agua de cortesía y un plato de cerdo con verduras que resultó llevar hígado. Le costó pedir sal porque nadie le entendía, pero el veredicto fue entusiasta: “Por el hambre que traía, esto es un manjar directamente”. De paso, ve un cartel de ternera de Matsusaka, que confunde con la de Kobe. En realidad son dos variedades distintas de wagyu: la de Matsusaka procede de la prefectura de Mie y figura, junto a la de Kobe, entre las más cotizadas de Japón.
La reflexión final apunta a algo más profundo. Juan tiene la sensación de que en países como Japón “vas a ser siempre turista”, por la barrera del idioma y la distancia cultural, aunque vivas años allí. Aun así, cierra el vídeo emocionado: “Un sueño hecho realidad”.
Preguntas frecuentes
¿Quién es el creador de Las Rutas de Juan?
Es Juan, un youtuber argentino que combina vlogs de viajes con otros contenidos. Según contó en el propio vídeo, había superado recientemente los 400.000 suscriptores.
¿Cuánto tardó Las Rutas de Juan en llegar a Tokio?
Casi 40 horas, con cuatro vuelos: Buenos Aires, São Paulo, Salvador de Bahía, París y Tokio. Eligió esa ruta por precio, ya que no tiene visado para salir desde Estados Unidos.
¿Se puede fumar en la calle en Shibuya?
No. Shibuya prohíbe fumar en la vía pública fuera de las zonas habilitadas y multa con 2.000 yenes en el acto.
¿Está mal visto comer caminando en Japón?
Sí, aunque no se multa. Lo habitual es comer junto al puesto donde se compra la comida o en un rincón apartado.
¿Cuántas personas cruzan el cruce de Shibuya?
En hora punta, hasta unas 3.000 personas en cada fase verde del semáforo, según las estimaciones más citadas.




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