El gobierno japonés ha confirmado que un funcionario de la embajada en Moscú pudo reunirse este lunes con el periodista de Hokkaido Shimbun detenido en Rusia por sospechas de espionaje. La visita consular se produjo casi dos semanas después de su detención en Sajalín, y las autoridades japonesas informaron que el reportero se encuentra en buen estado de salud.
El caso ha tensado aún más las relaciones entre Tokio y Moscú. Japón insiste en que se trata de un periodista que cubría información sobre reclutamiento militar en el Lejano Oriente ruso, mientras que el FSB acusa al reportero de recopilar datos para un servicio de inteligencia japonés. El gobierno de Sanae Takaichi ha reiterado su demanda de liberación inmediata.
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Detención en Sajalín y traslado a Moscú

El 13 de octubre el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) anunció la detención de un corresponsal de Hokkaido Shimbun en Yuzhno-Sajalinsk, en la isla de Sajalín. Según el FSB, el periodista —identificado por medios rusos como Yuki Imai— estaba recopilando información sobre el número de soldados movilizados y voluntarios de las islas Kuriles que participan en la guerra de Ucrania. Fue trasladado de inmediato a Moscú y recluido en el centro de detención de Lefortovo.
Un tribunal moscovita autorizó su prisión preventiva hasta el 12 de diciembre. El diario japonés ha negado categóricamente las acusaciones de espionaje y ha señalado que se trata de labores periodísticas normales en una región que cubre desde hace años. Japón también ha desmentido cualquier actividad de inteligencia.
La visita consular del 26 de octubre
Tras días de insistencia diplomática, el lunes 26 de octubre un funcionario de la embajada japonesa en Moscú pudo reunirse con el detenido. El Ministerio de Asuntos Exteriores informó que el periodista no presenta problemas de salud y que se le permitirá reunirse por separado con un abogado designado por el periódico. La embajada no ha detallado el contenido de la conversación sobre las acusaciones de espionaje.
Japón había reclamado el acceso consular amparándose en el protocolo bilateral firmado en la época soviética, que establece un plazo máximo de cuatro días desde la detención. El retraso de casi dos semanas generó protestas formales. El portavoz del gobierno, Minoru Kihara, calificó la demora de “extremadamente lamentable”.
Reacción japonesa y contexto bilateral
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha reiterado que seguirá exigiendo a Rusia la liberación inmediata del ciudadano japonés, además de un trato humanitario y un proceso justo e imparcial. El caso se suma a otros episodios de detención de nacionales de países que Moscú considera “no amigos”, y llega en un momento en el que las relaciones Japón-Rusia están en uno de sus puntos más bajos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, especialmente por el conflicto territorial de las Kuriles y las sanciones por la invasión de Ucrania.
El periodista está asignado a la sucursal de Hokkaido Shimbun en Yuzhno-Sajalinsk, una cobertura tradicionalmente sensible porque la isla de Sajalín y las Kuriles son zonas de interés estratégico para ambos países. El FSB vincula la información que supuestamente recopilaba con el reclutamiento de tropas para el frente ucraniano.
Qué sigue ahora
La investigación del FSB continúa y el periodista permanecerá en prisión preventiva al menos hasta el 12 de diciembre. Japón mantiene la presión diplomática y ha señalado que no conoce todavía la fecha de una próxima visita consular. Si el caso llega a juicio y hay condena, la pena por espionaje en Rusia puede llegar a los 20 años de prisión.
Mientras tanto, el gobierno japonés insiste en que la detención es injustificada y que el reportero debe ser liberado de inmediato. El caso se ha convertido en un nuevo punto de fricción en una relación bilateral ya muy deteriorada.
¿Quién es el periodista detenido?
Un corresponsal de Hokkaido Shimbun en Yuzhno-Sajalinsk. Medios rusos lo identifican como Yuki Imai.
¿Cuándo fue detenido?
El 13 de octubre de 2026 en Sajalín. Fue trasladado a Moscú y recluido en Lefortovo.
¿Qué pide Japón?
La liberación inmediata, trato humanitario y un proceso justo. Niega cualquier actividad de espionaje.


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