Desde mediados de septiembre de 2026, jóvenes de todo Japón han protagonizado una oleada de actos de provocación en las comisarías y puestos de policía, conocidos como koban. El patrón se repite: los chicos se acercan a la puerta o llaman al 110, gritan «Shorinji ja» o «Shourinji ja» y salen corriendo. En las redes sociales el fenómeno se ha bautizado como Shorinji Racing o Shorinji ja y los vídeos se han multiplicado en TikTok y otras plataformas.
Ese grito, que en los vídeos se oye como «Shorinji ja» o «Shourinji ja», se escribe en japonés 少林寺じゃ (shorinji ja) o, alargado, ショウリンジじゃー (shorinji jaa). En sentido literal, 少林寺 se lee shorinji y じゃ es una coletilla coloquial parecida a «es» o a un «¡soy yo!», de modo que la frase suena como «¡es Shorinji!». La policía de Osaka ha citado expresamente esa expresión y, en redes, el conjunto del reto se conoce como 少林寺レーシング (shorinji racing). No está claro, sin embargo, por qué se grita esa palabra: la televisión FNN y otros medios japoneses recogen que no se ha podido determinar el origen del grito ni confirmar una relación con el templo chino de Shaolin ni con el arte marcial japonés Shorinji Kempo.
En la prefectura de Osaka la policía ha contabilizado al menos unas 280 incidencias relacionadas hasta finales de octubre. En ese periodo ha detenido o derivado a unos 50 menores de entre 7 y 16 años. El más joven tenía 7 años y cursaba primero de primaria. De ellos, 32 eran menores de 13 años. Algunos han sido arrestados por daños en el edificio, como romper cristales de las puertas o arrancar carteles del interior. Un chico de secundaria explicó a los agentes que había visto un vídeo en las redes y le había parecido divertido molestar a la policía.
En la prefectura vecina de Hyogo se han registrado casos similares. Allí unos 25 jóvenes, desde primaria baja hasta 18 años, han sido detenidos o derivados. Algunos entraron en koban desatendidos, gritaron y rociaron zumo por el interior. Las llamadas al 110 desde teléfonos públicos o móviles, en las que se grita la frase y se cuelga, también se han repetido. En Toyama, Mie y Aichi han aparecido incidentes parecidos y en algún caso se ha detenido a jóvenes por intrusión o por interponerse a patrullas.
La policía de Osaka ha calificado los hechos como actos delictivos graves y ha pedido a los colegios que adviertan a los alumnos. Un portavoz del departamento de menores subrayó que se tratará con rigor. El origen del grito no está claro y la asociación de Shorinji Kempo ha aclarado que no tiene relación alguna con la tendencia. Los jóvenes implicados suelen decir que lo han hecho por juego, para reírse con los amigos o porque lo habían visto en un vídeo.
El fenómeno recuerda a otras provocaciones antiguas contra la policía, como tirar huevos o el juego de «polioni», pero la diferencia está en la velocidad de difusión por las redes. Un niño de tercero de primaria de Osaka contó que en su colegio los de cuarto son los que más lo practican y que muchos chicos van en bici a la comisaría después de clase. La cadena se mantiene incluso después de las detenciones, porque nuevos vídeos siguen apareciendo.
Si ves un koban o un puesto de policía en Japón, recuerda que no es un escenario para retos. Una llamada falsa al 110 puede retrasar una emergencia real. La policía ya ha advertido de que estos actos pueden tener consecuencias serias, incluso para menores muy jóvenes.


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