Un reloj de lujo Audemars Piguet valorado en aproximadamente 46 millones de yenes (unos 260.000 euros) fue robado la noche del 29 de octubre de la tienda Kame-kichi, en el tercer piso del complejo comercial Nakano Broadway, en el barrio de Nakano de Tokio. Tres días después, el 1 de noviembre por la mañana, la misma pieza llegó de vuelta a la tienda por servicio de mensajería (takuhaibin), enviada desde la prefectura de Aichi y acompañada de una nota manuscrita de disculpa. Las autoridades confirmaron que el número de serie coincidía exactamente con el artículo sustraído y que no presentaba daños visibles relevantes.
El Departamento de Policía Metropolitana (Keishicho) investiga el caso y busca al remitente del paquete, ya que considera que conoce los detalles del robo. El nombre y la dirección que figuraban en el envío son, según la policía, ficticios.
Cómo se produjo el robo
El hurto ocurrió alrededor de las 19:45 o las 20:00 del jueves 29 de octubre. Un hombre vestido de negro entró en la tienda, situada en la tercera planta de Nakano Broadway, y pidió probarse el reloj en la muñeca izquierda. Tras pasar menos de diez minutos en el establecimiento (algunas fuentes hablan de unos ocho minutos), salió corriendo por la entrada principal con la pieza todavía puesta. Dos empleados se encontraban en la tienda en ese momento; ninguno resultó herido.
Las cámaras de seguridad registraron al sospechoso huyendo con el reloj en la muñeca. La policía lanzó una búsqueda inmediata. El establecimiento, Kame-kichi (まじめな時計屋 かめ吉), es una conocida tienda de relojes de lujo del complejo que ofrece tanto piezas nuevas como de segunda mano de marcas como Rolex, Omega, Patek Philippe o la propia Audemars Piguet, y cuenta con un amplio catálogo de alrededor de 3.000 modelos.

La devolución inesperada por correo
El domingo 1 de noviembre, durante la mañana, llegó a la tienda un paquete de mensajería enviado desde la prefectura de Aichi. En su interior se encontraba el reloj Audemars Piguet y una nota escrita a mano en la que el remitente expresaba arrepentimiento por el delito (en algunas versiones se recoge el sentido de «lo siento» o «perdón por lo que hice»). Los empleados comprobaron el número de serie y confirmaron que se trataba de la misma pieza robada. Según las fuentes policiales, el reloj no presentaba daños importantes.
Este tipo de devoluciones no es habitual. En Japón, devolver un objeto robado no elimina automáticamente la responsabilidad penal, por lo que la investigación continúa. La policía trata de identificar quién realizó el envío y si se trata de la misma persona que cometió el robo o de alguien relacionado.
No es el primer incidente en Nakano Broadway
El complejo comercial Nakano Broadway, famoso por sus tiendas de anime, manga, figuras y también de relojes de lujo, ya había sufrido un robo similar en agosto. En aquella ocasión, otra tienda del mismo edificio (en la primera planta) perdió cuatro relojes de lujo cuyo valor conjunto rondaba los 200 millones de yenes. Dos ciudadanos de nacionalidad chilena fueron detenidos y posteriormente procesados por hurto.
El suceso de octubre ha vuelto a poner el foco en la seguridad del recinto. Aunque Nakano Broadway es un lugar muy transitado y popular entre aficionados a la cultura japonesa y coleccionistas, la presencia de tiendas de alta gama atrae también a delincuentes especializados en este tipo de hurtos rápidos.
Qué sigue la investigación
La Policía Metropolitana de Tokio sigue buscando al responsable del robo y al remitente del paquete. Las autoridades analizan las imágenes de las cámaras de seguridad del centro comercial y de los alrededores, así como los datos del servicio de mensajería. Hasta el momento no se ha producido ninguna detención relacionada con este caso concreto.
El reloj, una pieza del fabricante suizo Audemars Piguet, forma parte de la categoría de alta relojería cuyo precio puede superar con facilidad los 40 millones de yenes dependiendo del modelo, los materiales y la escasez. La devolución intacta evita a la tienda una pérdida económica importante, pero deja abierta la pregunta de por qué el autor decidió devolverla tan pronto y de forma tan visible.


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