Ramiro, conocido en redes como Ramita (@ramitagram), lleva años recorriendo locales de comida rápida para su canal Bajoneando por hay, un proyecto gastronómico que según su propia presentación nació porque, como fotógrafo, trabaja en horarios poco habituales y el hambre le llega a cualquier hora. Ya había comparado los McDonald’s de Argentina, China e Inglaterra. Ahora le ha tocado al McDonald’s de Japón.
Para que su reacción fuera genuina, evitó ver vídeos de otros creadores antes de ir. Solo revisó las redes sociales de la cadena en Japón, y eso ya le pareció suficiente para saber que se iba a encontrar algo distinto: “La forma de comunicar es completamente distinta a la del occidente”. El resultado es un vídeo en el que se come cuatro hamburguesas, unos nuggets que lo enamoran y un desayuno en compañía de otro creador.
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Un McDonald’s frente a la estación de Itabashi
El local elegido está junto a la estación de Itabashi, en Tokio. Antes de entrar, Ramiro se fija en los detalles: los azulejos blancos con bordes negros de los edificios de la zona y la señal acústica para personas ciegas, que en lugar de un pitido reproduce el canto de un pájaro. En la puerta, la Cajita Feliz del mes ofrece como juguetes las locomotoras de las líneas de tren de la ciudad.
Dentro, el local es pequeño y el aprovechamiento del espacio es máximo, hasta en el baño. Pide en una pantalla táctil que configura en inglés y que funciona “medio trabada”. Su pedido es generoso: la hamburguesa de temporada, una de teriyaki, una de pescado, una de langostino, dos acompañamientos y una bebida grande. Total: 3.000 yenes (unos 17 euros). “Es un montón de plata”, admite. La comida llega a la mesa en menos de cinco minutos.
La hamburguesa del conejo: temporada de tsukimi
Lo que más le había llamado la atención en las redes era un anuncio en el que una chica mira la luna con prismáticos y un chico disfrazado de conejo se come una hamburguesa. “Muy loco”, resume. La explicación está en el calendario: Ramiro visitó Japón en pleno tsukimi, la tradición otoñal de contemplar la luna. En la cultura japonesa, el conejo se asocia a la luna por las leyendas que lo sitúan allí, y McDonald’s Japón celebra en 2026 el 35 aniversario de su Tsukimi Burger, que llegó al menú en 1991. El huevo frito redondo, que imita la luna llena, es el ingrediente estrella de toda la gama.
La hamburguesa que pidió, con un pequeño conejo dibujado en el envoltorio, llevaba pan de patata, panceta “para nada crocante”, mucha salsa y el clásico huevo de molde. Debajo había una salsa con trocitos que no supo identificar: “¿Serán papas? ¿Será de ananá?”. Lo más probable es que fuera patata. La segunda fase de la campaña de este año incluyó una versión con patata de Hokkaido y pimienta, lanzada el 24 de septiembre.
Su veredicto: a pesar de la cantidad de ingredientes, “los sabores son muy suaves”. Lo relaciona con algo que le había explicado Naka, el creador que lo acompaña en parte del viaje: en esta parte del mundo, el jamón y los embutidos tienen un sabor más suave que en Argentina.
Teriyaki McBurger: “Tiene sabor a japonés”
Ramiro pensaba que la de teriyaki era de pollo, pero enseguida se corrige: el filete es más fino y de otro color, así que es cerdo. Acierta. La Teriyaki McBurger lleva carne de cerdo con salsa teriyaki y forma parte del menú japonés desde 1989, una de las creaciones locales más longevas de la cadena.
Es la que más lo sorprende culturalmente. “Creo que es el sabor más oriental que probé en los McDonald’s”, dice, y lo compara con su visita a China, donde sintió que la carta era muy parecida a la de cualquier otro país. “Esto tiene sabor a japonés”. No es su favorita, pero reconoce que tiene “mucha personalidad”.
La hamburguesa de pescado, en cambio, es la de siempre: cuadrada, rebozada, con salsa tártara y queso cheddar. “Un sabor bien artificial, bien mcdonaldesco”, la define con cariño.
Langostinos: la gran sorpresa del McDonald’s de Japón

Entre los acompañamientos había pedido unos “puri puri ebi” sin saber qué eran. Al probarlos nota que no son un nugget normal y recurre al traductor del móvil, que solo le devuelve frases sin sentido. Al final descubre el dibujo en la caja: “Estoy tan enfocado en el video que ni siquiera me di cuenta que acá hay un dibujo de un maldito langostino”.
Se trataba de los Puripuri Ebi Purio, nuggets de langostino sazonados con ajo, sal y pimienta. Son un producto de temporada que en 2026 volvió a la carta el 16 de septiembre y está previsto hasta finales de octubre, así que quien viaje a Japón en estos días aún puede llegar a probarlos. Su nombre juega con el adjetivo japonés puripuri, que describe la textura firme y jugosa del marisco bien cocinado.
La otra estrella fue la Ebi Filet-O, la hamburguesa de langostino rebozado que lleva en el menú japonés desde 2005. “Gracias por hacer que este sea mi trabajo”, dice al darle el primer mordisco. Su clasificación final no deja dudas: los nuggets de langostino en primer lugar, la Ebi Filet-O en segundo, la hamburguesa de temporada en tercero y la de cerdo en cuarto.
Fanta de melón, Coca-Cola float y un juguete muy caro

Para beber evita la Coca-Cola y elige una Fanta de melón, de un verde que define como “radioactivo”. Llega con tapa de pico y sin pajita. Conclusión: “Refrescante”. Los acompañamientos verdes, maíz y judías, le permiten bromear: “Me siento fit”, justo antes de comerse cuatro hamburguesas.
De postre se lleva un Coca-Cola float, refresco con una bola de helado de vainilla encima, y se lo toma en la plaza de enfrente de la estación. “Es azúcar con más azúcar”, resume, y descubre que mejora mucho si se le quita la tapa.
El momento más cómico llega con la Cajita Feliz. Quería solo el juguete, pero la pantalla no lo permitía y la encargada le explicó que tenía que comprar el menú completo. Le salió una locomotora con dragón y pegatinas que al principio le pareció “la más fea” y que acabó gustándole. “Tal vez sea el recuerdo más caro que haya pagado en este viaje”, bromea.
Desayuno con Naka y una cadena que no se llena

Hay una observación que va más allá de la comida. A las 14:20, el local estaba a un 60 % de su capacidad, algo impensable en otros países. “Les gusta más meterse en cualquier restaurant chiquito, comerse un ramen”, reflexiona, y le sorprende que muchos de esos pequeños locales abran hasta altas horas o incluso las 24 horas.
En el desayuno, que comparte con Naka, ve en la carta la Samurai Mac y cree que es exclusiva de Japón. Tiene razón en lo esencial: nació en 2020 como hamburguesa de temporada pensada para un público adulto y desde 2021 forma parte de la carta fija. Prueban los hotcakes, el sirope de goma para endulzar el café y un hot apple pie, que Ramiro elige como el mejor dulce del desayuno.
¿Y la pregunta que se hacía al principio, si todavía existe Ronald McDonald? En Japón el payaso se llama “Donald”, porque resulta más fácil de pronunciar. Al final, cuando Naka le pregunta qué McDonald’s le ha gustado más de todos los que ha probado, la respuesta es clara: el de Japón le gustó mucho y el de Londres fue “malo, malo”.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Bajoneando por hay?
Es el canal de YouTube de Ramiro, conocido como Ramita (@ramitagram), un fotógrafo argentino que prueba comida rápida y locales de todo tipo. El canal tenía más de 730.000 suscriptores en 2024.
¿Qué hamburguesas solo existen en el McDonald’s de Japón?
Entre las más conocidas están la Teriyaki McBurger de cerdo, la Ebi Filet-O de langostino y la gama Samurai Mac. En otoño se suman las hamburguesas de tsukimi.
¿Qué es la hamburguesa tsukimi?
Es la hamburguesa de temporada que McDonald’s Japón vende cada otoño para celebrar la contemplación de la luna. Su seña de identidad es un huevo frito redondo que imita la luna llena.
¿Cuánto cuesta comer en el McDonald’s de Japón?
Ramiro pagó 3.000 yenes (unos 17 euros) por cuatro hamburguesas, dos acompañamientos y una bebida grande. Un menú individual sale bastante más barato.
¿Cómo se llama Ronald McDonald en Japón?
En Japón se le conoce como “Donald”, una adaptación pensada para facilitar la pronunciación.



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