La unidad de inteligencia de las Fuerzas de Autodefensa Terrestre de Japón elaboró en secreto perfiles de ciudadanos usando una lista de control que incluía creencias, ideología y preferencia sexual, según han denunciado antiguos miembros de la unidad.
La unidad, con base en el campamento de Asaka (Tokio) y creada en 2007, recopiló de forma sistemática datos personales sin identificar a sus miembros y los compiló en un informe. Justificaban la práctica como necesaria para conocer las creencias y principios de posibles colaboradores.
Preguntado en ruedas de prensa anteriores sobre el informe, el ministro de Defensa Shinjiro Koizumi no admitió su existencia y se limitó a decir: «No hemos confirmado ninguna actividad inapropiada».
La unidad se creó después de las dificultades que tuvieron las Fuerzas de Autodefensa para obtener información sobre las condiciones locales durante el despliegue en Irak entre 2003 y 2009. Contaba con unos 50 efectivos y contactaba con propietarios de restaurantes residentes en Japón procedentes de países de África y el sudeste asiático, así como con investigadores japoneses.
Los datos se registraban en un documento llamado «Personal Basic Source Data» con 41 ítems que incluían rasgos físicos, direcciones, teléfonos, lugar de trabajo y situación económica. El caso plantea posibles vulneraciones de la ley de protección de datos personales.


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