Dotonbori es el primer lugar al que llega cualquier viajero que pisa Osaka por primera vez. Medio kilómetro de canal flanqueado por neones descomunales, carteles mecánicos que mueven las patas y puestos de comida callejera que no cierran hasta la medianoche. Pero la zona no es solo un parque temático gastronómico: tiene más de cuatro siglos de historia, un origen ligado a la ambición de un solo comerciante y el cartel publicitario más famoso de todo Japón.
De todos los luminosos que se reflejan en el agua del canal, uno se ha convertido en sinónimo de Osaka: el Glico Man, un corredor con los brazos en alto que cruza una meta imaginaria. Pocos saben que ese atleta luminoso nació de un caramelo fabricado con glucógeno de ostra, que la empresa que lo creó sigue vendiendo golosinas desde 1922 y que el cartel ha cambiado de forma seis veces sin perder jamás su pose de victoria.
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Un canal excavado con la fortuna de un solo hombre

La historia de Dotonbori arranca en 1612, cuando un comerciante de Osaka llamado Yasui Dōton decidió invertir toda su fortuna personal en un proyecto que nadie le había pedido: excavar un canal que conectara los ríos Umezu y Yokobori para abaratar el transporte de mercancías en la zona sur de la ciudad. Osaka ya funcionaba como centro de comercio fluvial, y un canal nuevo significaba rutas más cortas y menos dependencia del costoso transporte terrestre.
Yasui Dōton no llegó a ver el agua correr por su canal. Murió en 1615 durante el Sitio de Osaka, la batalla que selló el fin del clan Toyotomi frente al shogunato Tokugawa. Sus primos terminaron la obra ese mismo año, y el nuevo señor del castillo, Matsudaira Tadaaki, bautizó la vía como Dōtonbori (‘canal de Dōton’) en honor al hombre que lo había arriesgado todo por ella.
A partir de 1621, el shogunato designó la ribera sur como distrito oficial de entretenimiento. Los teatros de kabuki y bunraku se multiplicaron, y con ellos llegaron las casas de té y los restaurantes que alimentaban a los espectadores. Los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial destruyeron casi todos los teatros, pero la vocación de Dotonbori como epicentro del placer y la comida sobrevivió intacta hasta hoy.
De un caramelo de ostra al neón más famoso de Japón

El Glico Man no nació como pieza publicitaria. Nació como idea nutricional. A principios de la década de 1920, un empresario llamado Ri-ichi Ezaki, originario de la prefectura de Saga, visitó una aldea pesquera y notó que los niños del lugar tenían una salud fuera de lo común. Ezaki llegó a la conclusión de que la clave estaba en las ostras que consumían, ricas en glucógeno, un hidrato de carbono que el cuerpo usa como combustible rápido.
Decidió extraer glucógeno del caldo de ostra e incorporarlo a un caramelo nutritivo para mejorar la salud infantil en todo Japón. Lo llamó Glico (por ‘glucógeno’) y empezó a venderlo en 1922 en los grandes almacenes Mitsukoshi de Osaka. Desde el primer envase, la imagen de marca fue un corredor con los brazos en alto cruzando la meta. El eslogan prometía que cada caramelo daba energía para correr 300 metros.
En 1935, Ezaki Glico instaló su primer cartel luminoso en el puente Ebisubashi de Dotonbori. Una torre de neón de 33 metros con el corredor en la cima, visible para los 200.000 peatones que cruzaban la zona cada día. Fue un golpe de marketing sin precedentes en la Osaka de antes de la guerra, y el cartel nunca dejó de brillar desde entonces.
Seis versiones del mismo corredor

Cada generación del Glico Man refleja la tecnología y la personalidad de su época. La primera (1935-1943), aquella torre de 33 metros con neón de seis colores, fue desmontada durante la guerra. La segunda (1955-1963) incluyó un escenario en la base donde se montaban espectáculos callejeros, desde conciertos hasta un cocodrilo mecánico que tocaba el piano.
La tercera (1963-1972) fue la más delirante: una fuente integrada lanzaba 12 toneladas de agua desde el centro del cartel, iluminada por 400 focos en doce colores que formaban un arcoíris sobre el canal. Con la cuarta (1972-1996) llegó el diseño que hoy resulta familiar: el corredor sobre una pista de atletismo azul. La quinta (1998-2014) añadió al fondo el skyline de Osaka con el castillo, la torre Tsutenkaku y el Kyocera Dome.
La sexta y actual, inaugurada en octubre de 2014, fue la primera en cambiar el neón por 140.000 LEDs que permiten animaciones dinámicas y cambios de diseño estacionales. Mide 20 metros de alto por 10 de ancho y se enciende cada noche de 18:00 a 24:00. El corredor se inspiró originalmente en varios atletas reales, entre ellos el velocista filipino Fortunato Catalon y el maratonista japonés Shizo Kanakuri. Hoy, imitar su pose de victoria frente al cartel es uno de los rituales turísticos más repetidos de Japón.
Kuidaore: comer hasta caer en la capital gastronómica
Osaka se llama a sí misma ‘la cocina de Japón’, y Dotonbori es el lugar donde esa frase cobra sentido literal. La palabra kuidaore (食い倒れ) significa ‘comer hasta arruinarse’ y viene de un proverbio que dice: ‘Viste kimono hasta caer en Kioto, come hasta caer arruinado en Osaka’.
El takoyaki es la comida callejera por excelencia: bolitas de masa crujiente por fuera y cremosa por dentro con un trozo de pulpo en el centro, bañadas en salsa, mayonesa y copos de bonito que danzan con el calor. Cada esquina de Dotonbori tiene un puesto, pero Wanaka y Takoyaki Juuhachiban son referencias constantes. El okonomiyaki estilo Kansai se cocina sobre plancha teppan a la vista del cliente; Mizuno, con décadas en el barrio, es una institución. Y el kushikatsu (brochetas empanadas y fritas) tiene en Kushikatsu Daruma su templo más conocido, con su enfadada cara en la fachada y una regla sagrada: nunca mojar dos veces en la salsa comunitaria.
Los precios de la comida callejera oscilan entre 300 y 700 yenes por porción. Con 2.000-3.000 yenes alcanza para probar tres o cuatro platos diferentes y quedar más que satisfecho, lo que convierte a Dotonbori en el mejor lugar de Japón para cenar bien sin arruinarse (a pesar de lo que dice el proverbio).
La maldición del Coronel Sanders
Dotonbori tiene su propia leyenda urbana, y es de las mejores de Japón. En octubre de 1985, los Hanshin Tigers ganaron el campeonato de la Liga Central de béisbol por primera vez en 21 años. Los aficionados se lanzaron al puente Ebisubashi con un ritual espontáneo: gritaban el nombre de cada jugador y alguien que se le pareciera saltaba al canal.
Cuando llegó el turno de Randy Bass, el bateador estadounidense que había sido la estrella del equipo, nadie en la multitud se parecía al fornido norteamericano con barba. Alguien miró hacia la puerta de un KFC cercano y vio la estatua del Coronel Sanders: blanco, barbudo, corpulento. Los hinchas arrancaron la estatua de su base, la vistieron con una camiseta de los Tigers y la lanzaron al canal entre cánticos. Se hundió en el lodo y no fue encontrada hasta 2009, cuando un buzo que inspeccionaba el lecho del río durante unas obras la descubrió de pie en el fondo, cubierta de barro pero todavía sonriendo. Le faltaban las gafas, la mano izquierda y los pies.
Durante esos 24 años sumergida, los Tigers no volvieron a ganar un campeonato. La sequía se bautizó como ‘la maldición del Coronel Sanders’ y se convirtió en la superstición deportiva más famosa de Japón. Los Tigers finalmente rompieron la racha en 2023, con 1.300 policías desplegados en Dotonbori y todos los KFC de la zona guardando sus estatuas bajo llave semanas antes de la celebración.
Preguntas frecuentes
¿Qué representa el Glico Man de Dotonbori?
Es el logotipo de la empresa Ezaki Glico, fundada en 1922 para fabricar caramelos nutritivos con glucógeno de ostra. El corredor con los brazos en alto simboliza energía, salud y superación. El primer cartel se instaló en Dotonbori en 1935 y la versión actual, con LEDs, funciona desde 2014.
¿Cuál es la mejor hora para visitar Dotonbori?
A partir de las 18:00, cuando se encienden los neones y sus reflejos se multiplican sobre el canal. El ambiente alcanza su pico entre las 19:00 y las 22:00, con los puestos de comida en plena actividad y el puente Ebisubashi lleno de gente.
¿Cómo llegar a Dotonbori desde cualquier punto de Osaka?
La forma más directa es tomar la línea Midosuji del metro hasta la estación de Namba y caminar cinco minutos hacia el norte. También se puede llegar por las líneas Sennichimae, Yotsubashi, Nankai o Kintetsu hasta estaciones conectadas con Namba.


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