El organismo de evaluación de la UNESCO ha recomendado inscribir la caligrafía japonesa, conocida como shodo (書道), en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La Agencia de Asuntos Culturales de Japón ha hecho público el anuncio este 5 de noviembre. La decisión formal se tomará en la reunión del Comité Intergubernamental que se celebrará en Xiamen, China, del 30 de noviembre al 5 de diciembre de 2026.
Si se confirma la inscripción, el shodo se convertirá en el 24.º elemento japonés de la lista. El anterior fue la elaboración tradicional de sake (den toteki sake-zukuri), incorporada en 2024. Japón ya cuenta con otras 23 entradas, entre ellas el kabuki, la cocina washoku o el papel washi.
Qué abarca la propuesta
La candidatura no se limita a la caligrafía como arte de exposición. La Agencia de Asuntos Culturales define el shodo como el acto de escribir a mano caracteres kanji, kana o una combinación de ambos, o de tallar sellos (tenkoku), utilizando pincel, tinta, piedra de tinta y papel con las técnicas y el trazo tradicionales. Incluye prácticas cotidianas como el kakizome (書き初め) de Año Nuevo, las cartas manuscritas, las firmas en sobres de condolencia o felicitación, y los nombres escritos en registros de bodas o funerales.
El Gobierno japonés presentó la candidatura en 2024. Por el elevado número de elementos ya inscritos, la revisión se aplazó y se volvió a presentar en 2025 para su examen en 2026. Otros estilos de caligrafía ya figuran en la lista de la UNESCO: la caligrafía china, la árabe, la mongola y la turca husn-i hat.
Un impulso ante el descenso de practicantes
En Japón la caligrafía forma parte de la educación escolar. Muchos niños y adolescentes practican el shodo en clase. Sin embargo, una encuesta de la Agencia de Asuntos Culturales de 2020 indicó que alrededor del 90 % abandona la práctica al terminar la etapa escolar. Según el Informe de Ocio de la Japan Productivity Center, el número de personas que practicaron caligrafía al menos una vez al año pasó de unos 5,3 millones en 2010 a unos 1,8 millones en 2025.
La recomendación llega después de años de trabajo por parte de la Asociación Cultural de Caligrafía de Japón (Nihon Shodo Bunka Kyokai) y del Consejo para la Promoción de la Inscripción del Shodo en la UNESCO, creado en 2015. En 2021 el shodo fue designado como uno de los primeros bienes culturales inmateriales registrados a nivel nacional. Los responsables del sector esperan que la inscripción internacional sirva para dar a conocer la práctica fuera de Japón y para frenar el descenso de practicantes dentro del país.
La formalización de la inscripción en diciembre no supone cambios inmediatos en la vida cotidiana, pero sí un reconocimiento internacional a una costumbre que sigue presente en muchos gestos diarios japoneses: desde la primera escritura del año hasta la firma de una carta de agradecimiento. Para quienes practican el shodo o lo han estudiado en la escuela, la recomendación de la UNESCO supone un respaldo público a una tradición que, pese a la digitalización, mantiene un lugar en la cultura japonesa.


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