El kare raisu (curry rice) es el plato de confort por excelencia en Japón. No es un curry picante como el indio, sino una salsa espesa, ligeramente dulce y profundamente sabrosa, servida junto a arroz blanco. Es lo que muchos japoneses consideran “comida de casa”.
Aunque se prepara fácilmente con los bloques de roux comerciales (Golden Curry, Vermont Curry, etc.), la versión casera permite controlar el sabor. Es uno de los platos más buscados y cocinados en hogares japoneses.

Ingredientes (para 4 personas)
- 400-500 g de pollo (muslo) o cerdo, cortado en trozos
- 2 cebollas grandes
- 2 zanahorias
- 2-3 patatas
- 1 manzana (opcional, da dulzor)
- Bloque de curry japonés (100 g) o curry en polvo + roux casero
- Salsa de soja, salsa Worcestershire
- Arroz japonés cocido
- Aceite vegetal
Receta paso a paso
- Corta las verduras en trozos medianos. Sofríe la cebolla en aceite hasta que esté dorada y caramelizada (este paso es clave).
- Añade el pollo o cerdo y dóralo. Incorpora zanahoria y patata.
- Cubre con agua o caldo y cocina a fuego medio hasta que las verduras estén tiernas (20-30 min).
- Añade el bloque de curry desmenuzado y remueve hasta que se disuelva y la salsa espese. Ajusta con soja y Worcestershire.
- Sirve con arroz blanco al lado (no mezclado) y encurtidos (fukujinzuke) si los tienes.

Un poco de historia
El curry llegó a Japón en la era Meiji (siglo XIX) a través de la Marina británica, que lo había adoptado de la India colonial. Los japoneses lo adaptaron, suavizaron el picante y lo espesaron. A principios del siglo XX se popularizó como comida militar y escolar. Hoy es uno de los platos más consumidos del país y muchos lo consideran el “plato nacional” no oficial.


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