Por qué en Japón admiran tanto a los juegos de azar

Esta conexión con la tradición y la espiritualidad otorga a los juegos de azar una dimensión cultural más profunda.

pachinko

En Japón los juegos de azar ocupan un lugar sorprendentemente destacado en el tejido social. A pesar de una estricta legislación que prohíbe la mayoría de las formas de juego, los japoneses han encontrado maneras únicas y culturalmente aceptadas de disfrutar de la emoción del azar. Esta fascinación no es un fenómeno nuevo, sino que tiene profundas raíces históricas que se entrelazan con costumbres ancestrales y con la evolución de la sociedad japonesa contemporánea.

Desde los bulliciosos y ensordecedores salones de pachinko hasta las discretas pero omnipresentes cabinas de lotería, el juego es una constante en el paisaje urbano de Japón. La relación del país con el azar es compleja, marcada por una dualidad entre la prohibición y una inmensa popularidad. Esta paradoja se extiende al mundo digital, con un creciente interés por los casinos online que ofrecen una alternativa a las formas de juego más tradicionales. Para entender esta admiración, es necesario explorar no solo los juegos en sí, sino también los valores culturales que moldean la actitud de los japoneses hacia el riesgo, la suerte y el entretenimiento.


Pachinko: el rey del juego japonés

El pachinko es más que un simple juego; es una obsesión nacional. Estos salones, reconocibles por su estridente música y las hileras de jugadores concentrados frente a sus máquinas, son una estampa icónica de cualquier ciudad japonesa. A simple vista, el pachinko se asemeja a una máquina de pinball vertical, pero su complejidad y el elemento de azar lo convierten en una experiencia única. Aunque técnicamente no se considera un juego de apuestas para eludir las estrictas leyes, los jugadores pueden canjear las bolas de acero que ganan por premios, que a su vez pueden ser cambiados por dinero en efectivo en establecimientos cercanos, un vacío legal que permite que la industria prospere.

El atractivo del pachinko reside en su capacidad para ofrecer una vía de escape y un momento de concentración absoluta, un respiro del estrés de la vida cotidiana. Los salones están diseñados para ser abrumadores, un asalto a los sentidos que aísla al jugador del mundo exterior. Además, la habilidad juega un papel, aunque pequeño, en el resultado, lo que añade una capa de implicación personal.


Loterías reguladas: la búsqueda de la fortuna en la calle

A diferencia de otras formas de juego, la lotería, conocida como takarakuji, está completamente legalizada y es inmensamente popular en Japón. Pequeños quioscos y tiendas dedicadas a la venta de billetes de lotería son una vista común en las calles, atrayendo a personas de todas las edades que sueñan con un golpe de suerte. La lotería en Japón tiene una larga historia, remontándose a siglos atrás, cuando los templos las utilizaban para recaudar fondos para reparaciones.

Hoy en día, existen diversos tipos de loterías, desde las que ofrecen premios millonarios en sorteos especiales de «Jumbo» que se celebran varias veces al año, hasta opciones de rasca y gana y sorteos numéricos diarios. La participación en la lotería está socialmente aceptada e incluso se considera una forma de contribuir a la comunidad, ya que una parte significativa de los ingresos se destina a proyectos gubernamentales locales.


Una válvula de escape del estrés cotidiano

La cultura laboral japonesa es conocida por su intensidad y las largas jornadas de trabajo. En este contexto, los juegos de azar, especialmente el pachinko, funcionan como una importante válvula de escape. El ambiente inmersivo de los salones de pachinko permite a los jugadores desconectar de sus preocupaciones y sumergirse en una actividad que requiere total concentración.

Esta necesidad de evasión es un factor crucial para entender la popularidad del juego en Japón. Ofrece un espacio donde las estrictas normas sociales y la presión del grupo se desvanecen, permitiendo un momento de liberación individual. La emoción del riesgo y la posibilidad de una recompensa inmediata proporcionan un contrapunto a la rutina y la previsibilidad de la vida laboral.


La suerte como elemento cultural

La cultura japonesa está impregnada de una rica tradición de supersticiones y amuletos de la buena suerte. Esta creencia en el destino y en la influencia de fuerzas invisibles se traslada de forma natural al ámbito de los juegos de azar. Conceptos como el «omamori« (amuletos de la suerte que se venden en los templos) y la importancia de los números y los días propicios, juegan un papel en la mentalidad de muchos jugadores.

Esta conexión con la tradición y la espiritualidad otorga a los juegos de azar una dimensión cultural más profunda. No se trata solo de ganar dinero, sino de poner a prueba la propia suerte y de participar en un ritual que conecta con antiguas creencias. Esta perspectiva cultural ayuda a normalizar el juego y a integrarlo en la vida cotidiana de una manera que sería impensable en otras sociedades con una visión más puramente económica del azar.


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