«Kuma» (oso) fue elegido como el kanji del 2025 en Japón

Una votación eligió al kanji de kuma (oso) como el más destacado del año.

kuma kanji del año 2025

Por décimoprimera vez consecutiva, el templo Kiyomizu de Kioto ha acogido este jueves la ceremonia en la que el gran monje Seihan Mori escribe con un pincel gigante el kanji que mejor resume los doce meses transcurridos. En 2025, el carácter elegido por votación popular ha sido 熊 (kuma), “oso”. Con más de 223.000 votos enviados a la Asociación Japonesa para el Examen de Aptitud en Kanji, este ideograma se ha impuesto con claridad por delante de otros candidatos como 変 (hen, “cambio”) o 金 (kin, “oro”), que aludían a la volatilidad política y al récord del precio del metal precioso.

El resultado no ha sorprendido a casi nadie. Japón ha vivido este año la peor oleada de ataques de osos de la historia moderna: 219 personas heridas o muertas entre abril y noviembre, según los últimos datos del Ministerio de Medio Ambiente, seis de ellas fallecidas. La cifra multiplica por más de seis el promedio anual de la última década y ha obligado a declarar la emergencia en 19 prefecturas.

Los osos bajan del monte: hambre, despoblación y cambio climático

El fenómeno tiene nombre científico: “descenso masivo de osos a zonas habitadas” (クマの出没, kuma no shutsugen). La explicación combina varios factores que se han alineado de forma casi perfecta en 2025.

Primero, la falta de alimento en las montañas. Los osos negros asiáticos (ツキノワグマ) y los pardos de Hokkaido (ヒグマ) dependen de hayucos, bellotas y bayas silvestres. Este año, la floración anómala de primavera seguida de un verano extremadamente seco redujo la cosecha de frutos en un 70-80 % en amplias zonas del centro y norte del país, según el Instituto Forestal de Japón. Hambrientos, los plantígrados han abandonado la altitud y han bajado a pueblos y ciudades en busca de basura, cultivos y, en los casos más graves, de personas.

Segundo, el vacío humano. El despoblamiento rural ha dejado miles de hectáreas de arrozales y huertos abandonados que ahora funcionan como supermercados al aire libre para los osos. En Akita, una de las prefecturas más afectadas, se han registrado 84 incidentes en 2025; en algunos pueblos la población mayor de 65 años supera el 50 % y apenas quedan jóvenes que patrullen o hagan ruido para ahuyentar a los animales.

Tercero, el cambio climático. Los inviernos más cortos y cálidos han alterado los ciclos de hibernación. Muchos osos han despertado antes o ni siquiera han hibernado, lo que los ha mantenido activos y hambrientos durante más meses. Un estudio publicado en noviembre por la Universidad de Hokkaido calcula que por cada grado que sube la temperatura media anual, el riesgo de encuentros hombre-oso aumenta un 24 %.

Del miedo a la gestión: campanas, drones y balas

La respuesta ha sido múltiple y, a menudo, improvisada. En Yamagata se han distribuido 12.000 campanas para colgar en mochilas escolares; en Iwate patrullan drones con altavoces que reproducen ladridos de perro y disparos; en Fukushima se han autorizado cacerías excepcionales que han abatido a más de 1.800 osos en lo que va de año, récord absoluto.

ataques de osos en japón

Pero la solución más comentada ha llegado desde la tecnología: la aplicación “Kuma Alert”, lanzada en septiembre por la start-up de Sapporo BearTech, ya supera los 2,8 millones de descargas. Funciona con inteligencia artificial que cruza avistamientos ciudadanos, datos meteorológicos y mapas de disponibilidad de alimento para predecir en tiempo real dónde aparecerá el próximo oso.

Mientras tanto, el kanji 熊 ya cuelga en miles de casas y comercios como amuleto protector. Algunos lo escriben en rojo, color tradicional contra los malos espíritus; otros lo combinan con el carácter 避 (hi, “evitar”) formando la súplica silenciosa: “que los osos nos eviten”. Porque en 2025 Japón ha aprendido, a la fuerza, que la frontera entre civilización y naturaleza es más frágil de lo que creía. Y que cuando la montaña se queda sin comida, baja a cenar a la ciudad.


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