Higashiyama (東山) es el distrito que viene a la mente cuando alguien piensa en el Kioto tradicional, aunque no lo sepa. Las callejuelas empedradas, las casas de madera con farolillos, las cuestas que ascienden hacia templos centenarios y los tejados de teja oscura recortados contra la arboleda de las montañas del este configuran una imagen que se ha convertido en la postal más reconocible de toda la antigua capital imperial. Recorrer Higashiyama equivale a cruzar varios siglos de historia en un solo paseo a pie.
El distrito se extiende a lo largo de la ladera oriental de Kioto, a los pies de la cadena montañosa que le da nombre. Es una zona tan amplia y tan densa en puntos de interés que los propios kiototas la dividen en dos mitades: el sur de Higashiyama, dominado por el templo Kiyomizudera y las cuestas de Sannenzaka y Ninenzaka, y el norte de Higashiyama, donde el Pabellón de Plata (Ginkakuji), el Camino de la Filosofía y templos como Nanzenji y Eikando marcan el ritmo de una ruta completamente distinta. Ambas mitades se pueden conectar en una jornada larga o repartir en dos días, que es la opción más recomendable para no convertir la visita en una carrera.
Índice de contenidos
Sur de Higashiyama: de Kiyomizudera a Gion

El sur es la zona más concurrida y la que concentra las imágenes más icónicas del distrito. El punto de referencia es el templo Kiyomizudera (清水寺), fundado en el año 780 y declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1994. Su célebre balcón de madera, sostenido por 139 pilares sin un solo clavo, ofrece una panorámica de la cuenca de Kioto que cambia radicalmente con cada estación: cerezos en primavera, verde intenso en verano, arces encendidos en otoño y una sobria elegancia nevada en invierno. La entrada cuesta 500 yenes (unos 3 euros) desde la revisión tarifaria de abril de 2024, y el recinto abre todos los días a las 6:00 h, con cierre variable según la temporada (generalmente a las 18:00 h). Durante tres períodos al año (cerezos en flor, Obon en agosto y momiji en noviembre) se celebran iluminaciones nocturnas especiales hasta las 21:30 h, incluidas en el precio de la entrada estándar.
Al salir de Kiyomizudera, el paseo natural desciende por las cuestas Sannenzaka y Ninenzaka, dos calles adoquinadas flanqueadas por edificios del periodo Edo que hoy albergan tiendas de cerámica Kiyomizu-yaki, dulces tradicionales, abanicos pintados a mano y pequeños restaurantes. En Ninenzaka se encuentra el que muchos consideran el Starbucks más bonito del mundo, instalado desde 2017 en una auténtica machiya con suelo de tatami. Merece la pena entrar aunque sea para ver cómo una cadena internacional se adaptó al lenguaje arquitectónico del barrio sin desentonar.

Desde Ninenzaka, la pagoda Yasaka (Hokan-ji) aparece enmarcada al fondo de la calle como si fuera un decorado, pero es una estructura real de cinco pisos y 46 metros de altura, uno de los rincones más fotografiados de Kioto. Se puede acceder al interior por 400 yenes, aunque el verdadero espectáculo está fuera, en la perspectiva que se logra a primera hora de la mañana, cuando las calles aún no se han llenado.
El templo Kodaiji y el legado de Nene

A medio camino entre Kiyomizudera y el barrio de Gion, el templo Kodaiji (高台寺) es una de las paradas más refinadas y menos saturadas de Higashiyama. Fundado en 1606 por Nene, esposa del gran señor de la guerra Toyotomi Hideyoshi, el recinto alberga jardines zen diseñados por el maestro paisajista Kobori Enshu, casas de té atribuidas a Sen no Rikyu y una arboleda de bambú que recuerda (con mucha menos gente) a la famosa de Arashiyama. Las iluminaciones nocturnas de Kodaiji en primavera y otoño se cuentan entre las mejores de Kioto, con proyecciones digitales sobre los jardines de arena que transforman el espacio en algo completamente distinto a la visita diurna.
La entrada a Kodaiji cuesta 600 yenes (incluye el Museo Sho) y el horario es de 9:00 a 17:30, con última admisión a las 17:00. Si planeas visitar también el subtemplo Entokuin, existe una entrada combinada por 900 yenes. Para llegar, basta con bajarse en la parada de autobús Higashiyama Yasui (líneas 206 o 207) y caminar unos siete minutos.
Norte de Higashiyama: Ginkakuji y el Camino de la Filosofía

El norte del distrito ofrece un tono completamente diferente. La ruta más habitual comienza en el Pabellón de Plata (Ginkakuji), la villa de retiro que el sogún Ashikaga Yoshimasa mandó construir en el siglo XV y que se convirtió en el epicentro de la cultura Higashiyama: la ceremonia del té, el ikebana, el teatro noh y el diseño de jardines que hoy se consideran quintaesencialmente japoneses nacieron o maduraron entre estos muros. A pesar de su nombre, el edificio nunca llegó a cubrirse de plata, pero su jardín de arena meticulosamente rastrillada y sus senderos por la colina trasera compensan con creces la expectativa. Conviene llegar justo a la apertura (8:30 h en la mayoría de meses) para disfrutarlo con calma.

Desde Ginkakuji, el Camino de la Filosofía (Tetsugaku no Michi) acompaña un canal arbolado durante unos dos kilómetros en dirección sur. El nombre recuerda al filósofo Nishida Kitaro, que lo recorría a diario de camino a la Universidad de Kioto sumido en sus reflexiones. En primavera, los cerezos que bordean el canal crean uno de los túneles de sakura más fotogénicos de la ciudad. En verano y otoño el paseo es más tranquilo, y en junio, durante la temporada de lluvias, la vegetación alcanza un verde que parece inventado. A lo largo del camino aparecen pequeñas tiendas, cafeterías, gatos que dormitan al sol y desvíos hacia templos secundarios como Honen-in y Anraku-ji, que merece la pena explorar precisamente porque el grueso del turismo pasa de largo.
Nanzenji, Eikando y el distrito de Okazaki

Al final del Camino de la Filosofía, dos templos de primera categoría esperan uno al lado del otro. El templo Eikando (Zenrin-ji) es célebre por ser uno de los mejores lugares de Kioto para contemplar el momiji otoñal, con más de 3.000 arces repartidos por su recinto. A pocos minutos, el templo zen Nanzenji impresiona por la escala de su puerta Sanmon, desde cuya planta superior se obtiene una de las vistas más amplias del distrito, y por un curioso acueducto de estilo romano construido en la era Meiji para canalizar agua desde el lago Biwa. El acueducto es de acceso libre y se ha convertido en un motivo fotográfico inesperadamente popular.

Continuando hacia el sur se llega al distrito de Okazaki, donde el gigantesco torii bermellón del santuario Heian Jingu marca la transición entre la Kioto templaria y la más museística. Esta zona concentra el Museo Nacional de Arte Moderno, el Museo Municipal de Arte y el Zoo de Kioto, por lo que funciona bien como descanso cultural si los templos empiezan a acumularse en la memoria.
Gion: el barrio de las geiko al atardecer

Aunque técnicamente es un barrio independiente, Gion está cosido a Higashiyama por la geografía y por el paseo natural que conecta ambas zonas. Es el distrito de geishas (llamadas geiko en el dialecto de Kioto) más antiguo y conocido de la ciudad. Las calles de Hanami-koji, con sus casas de té de madera (ochaya) y restaurantes de cocina kaiseki, adquieren su mejor atmósfera al atardecer, cuando las farolas se encienden y, con algo de suerte, se puede ver a una maiko (aprendiz de geiko) deslizándose hacia su siguiente compromiso. Es importante recordar que las geiko y las maiko son profesionales, no atracciones turísticas: la ciudad de Kioto ha establecido normas que prohíben fotografiarlas sin permiso en determinadas calles privadas de Gion, y conviene respetar esas indicaciones.
El santuario Yasaka (Yasaka-jinja), situado en la entrada de Gion, es de acceso gratuito y abierto las 24 horas. Justo detrás se extiende el parque Maruyama, el lugar más popular de Kioto para el hanami, con un enorme cerezo llorón (shidarezakura) que se ilumina por las noches durante la floración.
Cómo moverse y consejos prácticos para Higashiyama en Kioto
Para llegar al sur de Higashiyama desde la estación de Kioto, los autobuses urbanos 100 y 206 son la opción más directa: basta bajarse en la parada Gojozaka o Kiyomizu-michi y subir a pie unos diez minutos hasta Kiyomizudera. Para el norte, el autobús 100 o el 5 llegan hasta la parada Ginkakuji-michi. El metro de Kioto (línea Tozai, estación Keage) es una buena alternativa para acceder a la zona de Nanzenji sin depender de los autobuses, que en temporada alta van llenos.
Higashiyama se disfruta mucho mejor a primera hora de la mañana. Las cuestas de Sannenzaka y Ninenzaka y el propio Kiyomizudera reciben oleadas de visitantes a partir de las 10:00, y en temporada alta (cerezos y momiji) la saturación puede resultar agobiante. Llegar a las 6:00, cuando Kiyomizudera abre y las tiendas aún están cerradas, transforma la experiencia. Para mantenerse conectado durante el recorrido, una eSIM con datos para Japón facilita la navegación con Google Maps y la consulta de horarios en tiempo real, algo especialmente útil en una zona donde las calles se bifurcan sin señalización evidente.
Desde marzo de 2026, Kioto aplica un impuesto de alojamiento revisado al alza, con tarifas escalonadas según el precio de la habitación. Es un dato a tener en cuenta al presupuestar el alojamiento, aunque las cantidades (entre 200 y 4.000 yenes por persona y noche) no alteran sustancialmente el coste total del viaje. Si llegas desde otras ciudades de Japón, activar el Japan Rail Pass antes de desplazarte en shinkansen permite ahorrar de forma considerable en los trayectos interurbanos. Consulta nuestra calculadora para saber si merece la pena.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo se necesita para recorrer Higashiyama?
Un día completo permite ver los puntos principales del sur o del norte de Higashiyama sin prisas. Para cubrir ambas mitades con calma, lo ideal es dedicar dos días. Si solo dispones de medio día, el recorrido sur (Kiyomizudera, Sannenzaka, Ninenzaka, Kodaiji y Gion) es el más representativo.
¿Merece la pena visitar Higashiyama en otoño?
Sin duda. El momiji (cambio de color de las hojas) transforma el distrito entre mediados de noviembre y principios de diciembre. Templos como Eikando, Kodaiji y el propio Kiyomizudera ofrecen iluminaciones nocturnas que atraen a miles de visitantes. La contrapartida es que las aglomeraciones son máximas en esas fechas.
¿Cuál es la mejor hora para visitar Kiyomizudera?
A las 6:00 de la mañana, cuando abre. La mayoría de grupos organizados llegan a partir de las 10:00, así que las primeras horas ofrecen una experiencia radicalmente distinta. En días de iluminación nocturna, la visita al atardecer es otra opción excelente.
¿Hay que pagar entrada en todos los templos de Higashiyama?
No. El santuario Yasaka y el parque Maruyama son gratuitos, y pasear por las calles de Gion o el Camino de la Filosofía no tiene coste. Los templos con entrada de pago más habituales son Kiyomizudera (500 yenes), Ginkakuji (500 yenes), Kodaiji (600 yenes), Eikando (600 yenes) y Nanzenji (varias tarifas según la zona que se visite).
¿Es posible ver geishas en Higashiyama?
Es posible, aunque no frecuente. Las geiko y maiko de Gion se desplazan al atardecer por las calles de Hanami-koji y alrededores camino de sus citas. No es un espectáculo organizado ni garantizado: son trabajadoras que merecen el mismo respeto que cualquier persona en su jornada laboral. Kioto pide a los visitantes que no las sigan, no les bloqueen el paso y no las fotografíen sin permiso.




Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.