En Japón, la jornada laboral no siempre termina cuando se apaga el ordenador. Existe una tradición profundamente enraizada en la cultura corporativa del país: el nomikai (飲み会), que literalmente significa «reunión para beber». Estas cenas o copas con los compañeros de trabajo, que en teoría son voluntarias, tienen un peso social enorme y durante décadas han sido casi una obligación no escrita en muchas empresas japonesas.
Pero ¿qué hay detrás de esta costumbre? ¿Por qué se bebe para comunicarse en lugar de hablar directamente? Y sobre todo: ¿sigue vigente en el Japón de 2026?
Índice de contenidos
¿Qué es el nomikai y qué es la nominication?

El nomikai (飲み会) es el evento en sí: la reunión, generalmente en un izakaya (taberna japonesa), restaurante o bar de karaoke, donde compañeros de trabajo comparten comida y bebida fuera del horario de oficina.
La nominication es el concepto que está detrás. Es un término inventado en Japón que combina nomu (飲む, «beber» en japonés) y la palabra inglesa communication. Hace referencia al tipo de comunicación —más abierta, sincera y desinhibida— que se produce gracias al alcohol y al ambiente distendido fuera de la oficina.
La distinción es importante: el nomikai es el formato, y la nominication es la finalidad. Aunque uno puede existir sin el otro (hay nomikai sin alcohol, y hay nominication que sucede en una cena sin bebidas alcohólicas), los dos conceptos van de la mano en el imaginario laboral japonés.
Por qué existe esta costumbre: las raíces históricas
La nominication no surgió de la nada. Sus raíces están en el modelo económico y social que Japón construyó tras la Segunda Guerra Mundial.
Durante las décadas de reconstrucción, las empresas japonesas adoptaron el modelo de empleo vitalicio: un trabajador entraba en una compañía recién salido de la universidad y permanecía en ella hasta la jubilación, décadas después. La empresa era, en la práctica, una segunda familia. En ese contexto, construir relaciones sólidas y duraderas con los compañeros no era opcional, era una necesidad estratégica.
A esto se suma la naturaleza altamente jerarquizada y formal del entorno laboral japonés. En la oficina, cada aspecto del trabajo está regulado: los empleados llegan a la misma hora, el almuerzo dura exactamente una hora, y hablar con los colegas sobre asuntos personales —lo que se denomina shigo (私語), «charla privada»— se considera una falta que hay que mantener al mínimo. La comunicación directa con superiores es difícil, y expresar opiniones críticas o disconformes en un entorno formal puede ser mal visto.
El nomikai resolvía ese problema. Al salir de la oficina, las jerarquías se suavizaban, el alcohol ayudaba a bajar la guardia y era posible hablar con más sinceridad de lo que el entorno laboral permitía. En la cultura japonesa, esta tensión entre el tatemae (la fachada pública que se mantiene por armonía grupal) y el honne (los pensamientos y sentimientos reales) es muy conocida. El nomikai era, y en parte sigue siendo, el espacio donde el honne podía asomar.
Cómo funciona un nomikai

En la práctica, un nomikai típico funciona así: el jefe (joshi) o un miembro senior del equipo (senpai) convoca al equipo junior (buka y kohai) a una cena o una bebida «rápida» tras el trabajo. La invitación suele presentarse como una oportunidad para que los empleados puedan expresar problemas o inquietudes en un ambiente más informal.
La reunión se hace habitualmente en un izakaya, donde los platos y bebidas se comparten entre todos. Existe un protocolo social claro: no te sirves tú mismo, sino que sirves a los demás, especialmente a los de mayor rango. Se brinda con el grito de Kanpai! (¡Salud!) y se come de platos comunes. El ambiente es ruidoso, animado y muy diferente a la formalidad de la oficina.
Los nomikai más comunes en el calendario laboral japonés son:
- Bonenkai (忘年会): la fiesta de «olvidar el año», celebrada en diciembre para cerrar el año laboral y dejar atrás sus preocupaciones.
- Shinnenkai (新年会): la fiesta de bienvenida al año nuevo, en enero.
- Kangeikai (歓迎会): cena de bienvenida para nuevos empleados.
- Sōbetsukai (送別会): cena de despedida para quien se va de la empresa.
- Hanami nomikai: nomikai durante la temporada de los cerezos en flor.
El nomikai como ascensor social
Un dicho muy extendido en el mundo corporativo japonés resume bien la presión que existe: «si quieres ascender en la escalera corporativa, tienes que beber». Durante generaciones, estas reuniones fueron el espacio informal donde los jefes evaluaban a sus subordinados en un contexto distinto, donde las relaciones se cimentaban y donde, en última instancia, se tomaban decisiones que luego se formalizaban en la oficina.
Para los empleados más jóvenes (kohai o buka), asistir a los nomikai tenía una ventaja muy concreta: la cena y las bebidas solían pagarlas los superiores o la empresa, lo que significaba una noche en un restaurante al que difícilmente podrían ir solos. Y muchas amistades —e incluso relaciones sentimentales que acabaron en matrimonio— nacieron en estos encuentros.
La crisis del nomikai: datos de 2024-2025
La pandemia de COVID-19 lo cambió todo. Los nomikai quedaron prohibidos o fueron socialmente mal vistos durante años, y cuando las restricciones se levantaron, algo había cambiado en la actitud de los trabajadores japoneses.
Según una encuesta de Tokyo Shoko Research, en 2024 solo un 59,6% de las empresas celebró fiestas de fin y principio de año, casi 20 puntos menos que en 2019, antes de que estallara la pandemia. Los motivos que dan las empresas son reveladores: «no hay mucha demanda» y «cada vez más empleados las eluden».
Curiosamente, el rechazo no viene principalmente de los jóvenes, como se podría suponer. Una encuesta de 2024 realizada por Job Sōken encontró que entre los empleados de veintitantos años, el 68,8% afirmaba querer asistir a una fiesta de fin de año, muy por delante de los trabajadores de cuarenta años (51,9%) y de cincuenta (40,3%). Son los trabajadores de mediana edad, muchos de ellos con cargos de responsabilidad, quienes muestran mayor rechazo, posiblemente por una mayor conciencia de los riesgos del alcohol para la salud.
Según la empresa de encuestas laborales Persol Research and Consulting, cerca del 80% de los encuestados consideraron acoso reprender a los empleados por no asistir a los nomikai o por no servirles alcohol a sus superiores. Este dato marca un cambio cultural importante: lo que antes era una presión social normalizada hoy se reconoce ampliamente como una forma de abuso laboral.
Una encuesta realizada en 2024 reveló además que solo el 21% de los jóvenes japoneses está dispuesto a trabajar para la misma empresa hasta la jubilación, frente al 35% que mantenía esta intención en 2014. El modelo de empleo vitalicio que dio sentido a la nominication se está erosionando, y con él, parte de la razón de ser de estas reuniones.
¿Desaparecerá el nomikai?

Probablemente no. Pero sí está cambiando de forma.
Las empresas más modernas han empezado a adaptar el formato: nomikai sin alcohol (nomi nashi kai), cenas más cortas con horario definido, o reuniones diurnas en cafeterías. El objetivo de construir vínculos entre compañeros sigue siendo válido; lo que se cuestiona es el vehículo tradicional para lograrlo.
Muchos trabajadores en sus veinte años se convirtieron en adultos durante la pandemia y han tenido dificultades para comunicarse con sus compañeros y colegas mayores. Esa es la razón por la que existe una tendencia general a querer reunirse en persona. En la encuesta de Job Sōken, las razones más populares para querer participar en una reunión de bebidas fueron profundizar las amistades con los compañeros, tener la oportunidad de hablar con otros en persona y construir relaciones con los jefes.
Paradójicamente, son los jóvenes que crecieron en el aislamiento de la pandemia quienes más valoran el contacto presencial con sus compañeros. Lo que rechazan no es necesariamente el nomikai en sí, sino la obligatoriedad, la presión para beber y las conductas problemáticas que a veces los acompañan.
Cómo comportarse en un nomikai si eres extranjero
Si trabajas o visitas Japón y te invitan a un nomikai, aquí tienes algunas claves para no meter la pata:
Acepta la invitación si puedes. Rechazar sin una razón de peso puede interpretarse como falta de interés en el equipo, especialmente si eres nuevo. Si no bebes alcohol, no hay problema: pide un refresco o agua sin hacer de ello un gran tema.
No te sirvas tú mismo. La etiqueta dicta que sirvas primero a los demás, especialmente a quienes son mayores o tienen un cargo superior. Ellos harán lo mismo contigo.
Espera el kanpai antes de beber. El brindis colectivo (Kanpai!) es el punto de partida oficial. Beber antes sería una descortesía.
Participa en la conversación aunque tu japonés sea limitado. El esfuerzo importa más que la fluidez. Los compañeros suelen apreciar mucho a los extranjeros que intentan comunicarse en japonés.
Sigue el ritmo del grupo para irte. Salir mucho antes que el resto puede parecer brusco. Si tienes que irte pronto, avísalo al principio con una excusa natural.
No esperes que los temas de conversación sean siempre serios. Los nomikai son para relajarse. Se habla de deportes, viajes, series, familia. Es el momento en que el honne sale a la luz.
Preguntas frecuentes sobre el nomikai
¿Es obligatorio ir al nomikai en Japón?
Legalmente no, y cada vez más se reconoce que presionar a un empleado para que asista es una forma de power harassment (abuso de autoridad). En la práctica, rechazar sistemáticamente los nomikai puede afectar negativamente la percepción que tienen de ti en la empresa, aunque esto varía mucho según la compañía y el sector.
¿Qué pasa si no bebo alcohol?
Es totalmente aceptable pedir una bebida sin alcohol. En los últimos años ha crecido la oferta de opciones nomi nashi (sin alcohol) y muchas empresas ya organizan reuniones donde el alcohol no es el protagonismo. Puedes decir simplemente 「お酒は飲めないんです」(Osake wa nomenain desu), «No puedo beber alcohol», sin que nadie te presione.
¿Cuánto cuesta ir a un nomikai?
Depende del lugar y de si la empresa cubre los gastos. En los nomikai más formales, la empresa o el jefe paga. En otros, los costos se dividen entre los asistentes. Según una encuesta de Daikokuya, los trabajadores japoneses asisten a una media de 17 nomikai al año y gastan una media de 4.237 yenes por evento, lo que suma unos 6.002 yenes al mes.
¿Qué es el bonenkai?
El bonenkai (忘年会) es el nomikai de fin de año, el más multitudinario y esperado. Su nombre significa literalmente «fiesta para olvidar el año» y se celebra en diciembre. Es el equivalente japonés de la cena de Navidad de empresa, aunque con un componente festivo mucho más marcado.
¿El nomikai es solo para beber cerveza?
No. Aunque la cerveza (biiru) es la bebida más común, también se consume mucho sake, shochu, whisky highball y, en años recientes, opciones sin alcohol. La comida es siempre parte central del evento: los izakaya sirven una gran variedad de platos para compartir.
El nomikai y la nominacion son mucho más que una simple excusa para beber después del trabajo. Son el reflejo de una cultura corporativa que durante décadas resolvió en el izakaya lo que no podía resolverse en la oficina: la comunicación real, la queja sincera, el vínculo humano. Hoy ese modelo está en transición, empujado por una generación que prioriza el equilibrio entre vida personal y trabajo, y por una mayor conciencia sobre los abusos que a veces se producen en estos contextos.
Lo que no está en discusión es su relevancia cultural. Si alguna vez tienes la oportunidad de asistir a un nomikai en Japón —ya sea trabajando allí o simplemente de visita con japoneses que te inviten—, acepta. Pocas experiencias permiten ver de manera tan directa cómo funciona realmente la sociedad japonesa cuando baja la guardia.


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