Karoshi (過労死) es la palabra japonesa para referirse a la muerte causada directamente por el exceso de trabajo. El término se compone de ka (exceso), ro (trabajo) y shi (muerte), y desde que fue acuñado en la década de 1970 se convirtió en uno de los problemas sociales más graves de Japón.
Lejos de ser un fenómeno del pasado, el karoshi sigue ocupando los titulares de los medios japoneses y preocupando al gobierno, que en los últimos años ha implementado reformas laborales concretas para frenarlo, con resultados todavía mixtos.
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¿Qué es exactamente el karoshi?

El karoshi no es una sola causa de muerte sino un conjunto de consecuencias fatales atribuibles a la sobrecarga laboral crónica. Según el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón (MHLW), se reconocen oficialmente como karoshi los fallecimientos por:
- Infarto de miocardio provocado por estrés laboral extremo y falta de descanso
- Accidente cerebrovascular relacionado con horas de trabajo excesivas
- Suicidio (llamado karo-jisatsu) derivado de la presión y el agotamiento mental en el trabajo
Para que una muerte sea reconocida oficialmente como karoshi, el trabajador debe haber superado las 80 horas extras mensuales en el mes previo al fallecimiento, o las 45 horas extras mensuales durante los 6 meses anteriores. Este umbral se conoce coloquialmente como la «línea de las 80 horas».
Estadísticas actuales: ¿cuántos mueren por karoshi en Japón?

Las cifras oficiales son solo la punta del iceberg, ya que reconocer una muerte como karoshi implica un proceso legal complejo que muchas familias no inician.
Según el informe anual del MHLW más reciente:
- En 2023, se reconocieron 194 muertes por enfermedades cerebrovasculares y cardiovasculares relacionadas con el trabajo, la cifra más alta en una década.
- Los casos reconocidos de suicidio laboral (karo-jisatsu) superaron los 2.000 anuales en años recientes, aunque solo una fracción son reconocidos oficialmente como karoshi.
- El sector con mayor incidencia es el de transporte y logística, seguido por la construcción y la atención médica.
La dificultad de probar la relación directa entre las horas trabajadas y la muerte hace que los expertos estimen que el número real de muertes relacionadas con el trabajo es entre 5 y 10 veces superior a las cifras oficiales.
Causas: por qué el karoshi sigue existiendo en Japón

El karoshi no es solo un problema de horas. Sus raíces son profundamente culturales y sistémicas.
La cultura del inemuri y el trabajo como virtud
En Japón existe el concepto de inemuri (居眠り), que describe la práctica de quedarse dormido en reuniones o en el transporte público como señal de que uno trabaja tanto que no tiene tiempo ni para dormir. Lejos de ser mal visto, históricamente fue interpretado como dedicación. Este tipo de normativas culturales invisibles perpetúan el exceso de trabajo como virtud.
La presión grupal y el haji (vergüenza)
En una cultura donde el grupo prima sobre el individuo, irse de la oficina antes que el jefe o negarse a hacer horas extras puede interpretarse como deslealtad o falta de compromiso. El haji (vergüenza social) actúa como mecanismo de presión para que los trabajadores se queden más tiempo del necesario, incluso cuando ya terminaron sus tareas.
La figura del salaryman y el empleo de por vida
Aunque el modelo de empleo de por vida (shūshin koyō) ha ido desapareciendo, su legado cultural persiste. Para muchos trabajadores japoneses, especialmente los de mayor edad, la identidad personal está profundamente ligada a la empresa. Esto dificulta poner límites al trabajo.
Déficit estructural de personal
Japón enfrenta una crisis demográfica severa. Con una población que envejece y una tasa de natalidad que no alcanza el nivel de reemplazo, hay cada vez menos trabajadores activos para sostener la misma carga productiva. Esto genera una presión adicional sobre quienes sí trabajan.
¿Qué está haciendo el gobierno japonés para combatirlo?
En 2019, Japón implementó la Reforma de Estilo de Trabajo (Hatarakikata Kaikaku), la legislación laboral más ambiciosa en décadas, que entre otras medidas:
- Estableció un tope legal de 100 horas extras mensuales (aunque los críticos señalan que este límite sigue siendo altísimo)
- Obligó a las empresas a garantizar al menos 5 días de vacaciones anuales a sus empleados (antes muchos no las tomaban)
- Introdujo el sistema de seguimiento obligatorio de horas trabajadas en empresas grandes
Desde 2023, el gobierno ha intensificado los controles sobre empresas que no cumplen con estas regulaciones, y varios directivos han enfrentado multas y sanciones públicas.
Sin embargo, el avance es lento. Una encuesta de 2024 del MHLW reveló que más del 30% de los trabajadores japoneses sigue reportando niveles de estrés laboral «muy altos», y que una parte significativa trabaja horas extras no registradas para no superar los límites legales en el papel.
Casos que conmocionaron a Japón
El caso que más impacto tuvo en la opinión pública fue el de Matsuri Takahashi, una empleada de la agencia de publicidad Dentsu que en 2015 se suicidó a los 24 años después de trabajar más de 100 horas extras en un mes. Su muerte llevó a la condena de la empresa y se convirtió en el símbolo del karoshi moderno. Su madre, Yukimi Takahashi, fundó desde entonces una organización para prevenir el karoshi y testifica regularmente ante el Parlamento japonés.
Otro caso emblemático fue el del conductor de autobús Kenichi Uchino, cuya muerte en 2002 tardó años en ser reconocida judicialmente como karoshi, sentando precedente legal para miles de casos posteriores.
El karoshi fuera de Japón: ¿un fenómeno global?
Aunque el término es japonés, el fenómeno se replica en otras economías de alta presión. Corea del Sur tiene su propia versión, el gwarosa (과로사), y en China el guolaosi (过劳死) ganó atención mediática tras varias muertes en empresas tecnológicas. En Occidente, el debate sobre la cultura del «hustle» y el burnout organizacional tiene muchos puntos en común con el karoshi, aunque sin el nivel de reconocimiento legal que existe en Japón.
¿Cómo se puede denunciar el karoshi?
En Japón, las familias que sospechan que un familiar murió por karoshi pueden presentar una reclamación ante la oficina de inspección laboral de su prefectura. Si se reconoce, tienen derecho a una compensación por accidente laboral a través del seguro de trabajo (rōsai hoken). Las organizaciones como el Centro de Consulta sobre Karoshi (Karoshi 110-ban) ofrecen asesoramiento gratuito.


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